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aaaaaaEL desVELO poetístico-MÍSTICO & perorático-orático DE UN pituco de lo más FLAITE...
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15.9.08

El día 14 de Septiembre, comenzó un experimento que espero sentará un hito en la forma en la que enfrentamos día a día los diversos conflictos de nuestra humanidad.
Las bases fueron establecidas desde U.K. por Lynne Mc Taggart y un grupo de científicos que esperan demostrar una disminución en la tasa de actos violentos en una región específica de la India. Todo esto, basados en la meditación e intención de Paz y Amor de miles y miles de personas unidas a través de internet todos los días por una semana y como una forma de antídoto a la energía circundante al 9/11.
Más info e inscripciones en: www.thepeaceintentionexperiment.com
Espero encontralos ahí
Love, love, love.

18.6.08





Papá:


Nos despertaron al alba después del día del padre para anunciarnos tu gran salto a la eternidad
Mientras me vestía recuerdo haberte reprochado el no abandonar tu singular sentido del humor ni siquiera en el día de tu partida...

Lo que siguió fue una madrugada de imágenes en distorsión en la que pudimos encontrarmos un espacio para orar y de alguna forma sentir que te acompañábamos en el nuevo rumbo que tomabas. Enmarcada en la ventana, iluminaba una gran luna naranjo incandescente... puedo dar fe que fuiste tú...

La vida y quizás tú también, quiso que estuviésemos siempre acompañados. Gracias por encargarse de lo concreto, en especial a Ingrid y Mario. A Agustín, Ricardo, Sonia y Pamela por regalarnos un rostro de humanidad cuando todo me pareció demasiado frío e impersonal. Gracias a mi pequeño hermano Benjamín a quien en vida cariñosamente llamaste: "El niño de los sueños" y en el que yo encuentro cada día a mi maestro espiritual. Sin el cual posiblemente yo no estaría hoy aquí entre ustedes. Gracias a todos por vivir esto juntos, pues he aprendido que no hay mejores ni peores formas de llevar el dolor, tan sólo diferentes y que todas importan y aportan siempre que signifiquen el seguir adelante con nuestras vidas.

Y Gracias, muchas gracias a ti, Viejo... Porque ahora que te fuiste no te idealizo ni satanizo. La balanza del juicio a mí no me acomoda ni pertenece, fuiste simplemente un humano, y desde lo más profundo de lo humano agradezco la forma en que me amaste y todo lo que estuvo en tus manos entregarme.

Me enseñaste a cuestionarlo todo, a no conformarme nunca y a no temer mis propias excentricidades. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que lo aprendí todo al pie de la letra y del mejor maestro. A ti te debo también el que hoy pueda mirarme al espejo como un hombre del cual puedo sentirme orgulloso. Como el día en que me llamaste sólo para decir que estabas contento porque creías que yo había alcanzado a ser un mejor hombre que tú. Viejo, justo ese día, fuiste el mejor padre del mundo y esas palabras las llevaré muy dentro hasta el día en que deje este mundo.

Lamento en el alma el que hayas dejado temprano a mis hermanas, sobre todo a Blanquita y todos aquellos proyectos sin concluir, que te vayas dejando más preguntas que respuestas en el corazón de los que quedamos... Algunos con más o menos certezas de que tu Espíritu se ha ido finalmente a fundir con la Unidad de donde originalmente provenías y cuya potencia nos guía a pensar que tu vida pueda aún ser saldada por quienes podemos concretar tus sueños, disfrutar cada precioso instante de la vida en una forma que quizás tú no te permitiste, o encantarse con la mirada atenta e inteligente de la adorable Blanquita... Tu misma mirada en tiempos de mayor candidez...
Sean éstas y no otras las formas de seguir queriéndote...

Y tu viejo, tú sé libre de continuar tu ruta,
libre de nuestros egoísmos que quieran retenerte,
que te acoja tu madre es su abrazo,
que te albergue la Paz y la Infinitud.

Nosotros desde aquí guiñaremos al firmamento, desde la esperanza de que algún día, cuanto sea nuestro plazo, compartiremos en una dimensión libre de egos, condiciones o abandonos... Y donde la soberbia origine humildad, la evasión reconocimiento, el rechazo aceptación...

Desde allí por favor irradia Luz y Verdad, para que no sea necesario que dejemos este mundo de la materia para acercarnos cada vez un poco más, al hondo significado del mensaje que vivimos hoy gracias a ti y que resultó la despedida que en vida no te pude dar...




(Discurso de tu entierro
Cementerio nº 1 Talcahuano
a 3 días del Invierno dosmil 8)












26.5.08


Te comprimí así de pequeño en la distancia de la ceguera desde la que hoy te veo,
relegado a la acritud de mi empeño porque orbitaras eternamente en la latencia de mis lágrimas, otras lágrimas.


Entre las sombras de los mezquinos pliegues a los que mi memoria te marginó, me detengo.
Perdono y te dejo ir, libre de existir o de extinguirte
a salvo ya, del aciago impulso con que alguna vez te atraje,
con la misma recurrencia con que te repelí


Reciclo mi llanto para que ya no te moje
que ya no te alcance el ímpetu ni la violencia de mis besos
o la tiranía con que mi deseo alguna vez te sometió


Lucho porque suspires aliviado, porque te absorte el entusiasmo o la pena,
por que te envejezca el soplo del tiempo sin la amargura de sentir que la vida te llevó tan sólo a la apoplejía que te contrajo hasta disolverte y salpicarte a tan furiosa inconclusión


Hoy renace mi visión y te la regalo para que existas,ames y rías desde el peor de mis olvidos, desde el mejor de mis perdones....
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22.12.07





El niño mago…
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Te traigo conmigo a cada paso, irradiado por tu poderosa y natural presencia como la fiereza del viento o el sol vertical...

Cuando te invoco estalla tu magia entre las risas, las locuras y los abrazos tan inmensos en que tu pequeño cuerpo me acoge como a un niño…

He tensado el cordón que nos atrae una y otra vez, pero destella tan dorado que ni las manadas de los más vagos pensamientos podrían jamás cegar la luz que me infunden los pétalos de tus sonrisas tan resplandecientes de candidez…

Cuando mi vista se perdió en el soslayo, tu amor fue un gigante en cuclillas que se encumbró alto, muy alto hasta posarse sobre el horizonte de mi oído susurrando cantos dulces de ternura como los frutos del bosque de tus miradas...

Y en los tiempos en que mi alma ondeó en la penumbra tu voz fue el cascabel de cristal que tintineando a la distancia me atrajo suavemente al eco de tu corazón y con delicadas palmaditas en el hombro me fuiste enseñando que felicidad empieza con fe…
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8.11.07


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De Soledades y capitanes...



Como veréis, desde un tiempo a esta parte, la soledad se me ha antojado como un estado altamente compartible.

¿Y Cómo no va a serlo? Si cuando se perfila ya en la distancia y arremete, a veces tan violentamente, como un tifón, son tan pocos los que osan a permanecer en cubierta, y más pocos aún, los que haciendo acopio de cierto optimismo o inocencia, se hacen al horizonte, mirándola de frente, a ojo desnudo, muchas veces a contraviento. Y bueno, casi no conozco a aquellos que, oteando el punto de fuga, que nos trajo hasta alta mar y no perdiendo jamás el temple, concentramos el coraje en hurgar el sentido, que bien podría ser la explicación de todos los eventos vitales y que obsequia la minúscula trascendencia que entrelaza los filamentos de esta red, en la que nos sostenemos, en embarcaciones flameantes o fantasmagóricas, entre la niebla al alba o bajo el cenit de mediodía, surcando aquellos mares en donde los designios apenas equiparan nuestros ideales, las mismas aguas en las que las coincidencias se vuelven nítidas señales con que el destino ha de señalar nuestra ruta y en las que llevaremos, por siempre, tatuados los lejanos paisajes que forjaron quienes que somos.
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31.10.07


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Desde que no estás, he sentido que la noche fue hecha para oír como el viento juega disolviendo los aullidos de la ciudad arrojados a la hondura del vacío, revolviéndose en la desesperación de no encontrar oídos por donde asirse…

Desde que no estás, he sabido que la noche fue hecha para sobrevivir a cada uno de los montes de tu cuerpo que aún cubren hasta la mitad del firmamento, justo donde los reflejos más tiernos duelen y pesan.

Desde que no estás, he entendido que la noche fue hecha para que te me aparezcas en la lejanía, con tu rostro como un monumento encumbrado y fulgurante atrayéndome con destellos de plata entre temibles sombras, engullentes y ondulantes que reptan entre los débiles asomos de luz que la luna me alcanza a guiñar.

Desde que no estás, he aceptado que la noche fue hecha para caer al más hondo y seco de los pozos de tu distancia y recorrer una y otra vez el dulce sabor del aire que quedó flotando a tu alrededor cuando con violencia arremetí contra ti y tu inocente memoria ya desmanchada, por demasiadas noches de lluvia que te han visto irrumpir penitente.
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26.10.07




Hoy fue noche oscura de lobos...
De andares gachos, palpitantes, ausentes…
De ahogados ruidos fistulizando en la oscuridad, escapistas e incoherentes…

Hoy fue noche lobuna...
De siluetas de marfil despuntando en la penumbra…
De miradas vagas, fortuitas y soslayadas, de pasos anónimos, traqueteantes, persiguientes y alcanzantes...

Hoy fue noche oscura de lobos y la Luna aclaró en lo alto de nubes grises como aparece el fondo de un lago, al calmarse sus aguas…

Hoy fue una noche lobuna y las voces del silencio despavoridas claman por tu nombre en la distancia...
Ya no te busco...

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21.10.07

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xxxxxxxxLa Carretera.

Tu pelo se revuelve desordenado contra el vidrio de la ventana que te sostiene y acaricia, despreocupadamente aunque tan conciente de la seducción con la que me sometes. Tu cabeza pende mágicamente de tu cuello de terciopelo, con tus ojos perdiéndose a la distancia de los paisajes que van desapareciendo velozmente a tu costado. Poco a poco los reflejos de los últimos rayos de sol van rastreando tu silueta y cada cierto trecho se me antoja llamarte sólo para que te vuelvas, sólo para oírte y sentir que ya no te escabulles por entre aquellas dimensiones a las que no me está permitido entrar sin tocar antes a la tensión existente entre tu piel y esta carretera sin nombre que no sabe hacia dónde te llevará...
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9.10.07

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Te he escrito esta carta queriendo arrojarla al mar en una botella.
Aunque tal vez, sólo tal vez, no esté listo para hacerlo, tal vez, sólo tal vez, no me sea tan fácil dejarte ir una vez más.
Y tal vez, tan sólo esta vez, prefiera tenerte tan cerca de mí, como en aquellos atardeceres incandescentes, de olas mansas y estertóreas, aquellos en los que me pediste el mar, y yo busqué para ti el sol oculto, como una perla gigante y en los que bailaban los reflejos dorados en tus ojos libres y tan felices como el día en que los conocí. Cuando caminamos juntos por la arena y bajé mis miradas como para continuar tus huellas por la orilla hasta donde empezaban. Ahora sé, fue para seguirte, en caso de perderte. Quizá imaginando el día en que entraron bullentes las avispas del verano, atizando sus pequeñas y mortíferas mandíbulas contra tu recuerdo, ahincando sus filosas patas, queriendo llevarse lo que con tanta devoción me había traído de ti… Cuando me zumbaron al oído, que al alba te fuiste a nuestra playa escondida y que te quedaste ahí, tan ausente de mí, mirando fijamente nuestro mar y que, abriéndote paso entre los caracoles y piedras, que quisieron retenerte, te fuiste adentrando lenta y suavemente, flotando y desapareciendo para siempre en la oscura y salada bruma, haciéndola tu sagrada estancia, dejando sólo la estela de tu aura en la marea alta, escapando de una vida que ya no te enternecía ni pertenecía… Te fuiste a iluminar desde la fisura mi pesar, a embellecer un mundo distante y cristalino, a vivir entre míticos seres de la profundidad, desde donde nos observan a los que quedamos, como brillantes y ondulantes siluetas recortadas de luz en la altura, y a los que a nosotros, bueno, a nosotros sólo nos queda imaginar. Sigo oyendo tu eco sentado en mi acantilado, proviniendo siempre desde el abismo que nos separa, llevando siempre tu misma sinfonía que me acompaña en la soledad de ti y en el juego de mi memoria en el que quedé dormitando sereno pero atrincherado como una crisálida, forjando mundos enteros internamente, sonriendo dormido, para cuando me llegue tu susurro, despertar y volar libre, ya sin el peso denso y a veces obsceno de mis pensamientos intercurrentes o de gestos no redimidos. Y es por eso que elegí esta playa. Para escapar de tu mirada vítrea, para observarte desde el horizonte infinito de mi océano, a la espera de poder visitarte, sólo cuando no duela, sólo cuando me proteja de tu silencio que a veces rasga y enfría y en que otras… otras me lleva a lo alto de tu abrazo dejándome tibio y con el cuerpo, deforme de extrañar, acariciado por tu aliento que me envuelve como al niño que conociste cuando reímos libres y despreocupados sobre la arena tibia. Aquí, donde vivo y muero todos los días, sentado en la misma roca, de la misma pequeña playa en la que alguna vez soñé tenerte entre mis brazos y en la misma oquedad que sólo el infinito alguna vez nos ofreció.


29.9.07

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El Cepillín
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Ya era tarde y el tiempo para almorzar era algo estrecho.
A pesar de o por no conocernos, mi intención era la de materializar un encuentro que luciese algún rasgo memorable.
La primera vez que nos vimos fue algo así como el re-encuentro con un viejo amigo del que hemos olvidado el cariñoso apodo con que lo llamábamos. Poco a poco, el silencio del desvelo fisonómico fue otorgando el espacio necesario para la plática entrada ya en cierto dinamismo que siempre es agradecida.
Te dije que iba a buscar el auto, fui pensando calmo dónde debía ser nuestro almuerzo tan esperado de hambre y ansia...
EL viaje fue con vistas en movimiento de carreteras grises y montes verdes con algún árbol solitario en la distancia que, creo haber apuntado. Banda sonora francesa y de Cabo Verde. Tú me decías que escuchabas Évora en el viaje hacia acá.
Te imaginé con su canción intraducible de melancolía y soledad mirando por la ventana mientras el paisaje te bailaba como una musa entre la niebla, tenue y fluida.
Conversamos poco, lo justo más bien. Cuando llegamos y bajamos del auto el aire nos empapó de toda la camaradería de provincia y de relajo marino.
La costa nos llamó y la seguimos haciéndonos paso entre el laberinto interminable de colores y de personas desconocidas con caras de amigo que voceaban su picá’.
Te saqué una foto desde ahí, como uno de aquellos quiltros que te vio pasar.
Paseamos por la línea de tren compartiendo largas miradas que escondimos entre la ropa tendida y el reflejo del sol en las olas. Embriagante aroma de verde mar, botes amarillos, cielos azules y pescadores que nos vieron tan extrañados; como nosotros el compartir aquel momento. Nos quedamos así, erguidos y quietos frente al mar observando su marea débil, brillante y espumosa que fue preparando silenciosamente la alquimia que viviríamos más tarde.

Desembocamos por las culebreantes callejuelas hasta quedar frente a frente con el Capitán -como le gustaba que lo llamaran- quizás recordando un tiempo en que fue más felíz y apreciado. En el Barrio chino era “el Cepillín”.
Su fascie era triste, como rasgada por llagas de interminables llantos que nunca encontraron un por qué.
Nos abordó algo brusco, quería que le diéramos la mano, quizás que no se la soltáramos nunca más. Hablaba fuerte y amenazador como un niño cuando tiene miedo.
El brillo perdido de su mirada me hizo buscarlo incansablemente hasta encontrarlo en un sonrisa de esas que se dibujan cuando se pierde la conciencia de sí. Creo recordar cómo me lo agradeció con un ¡salud!

El almuerzo ocupó un segundo piso con paisajes rurales desteñidos e infantiles desparramados sobre la pared. Me gustaron. Me gustó más la compañía.
Brindamos, comimos, más que nada nos comunicamos, escuchamos respetuosamente al capitán, vivimos con él su pena, su cariño y su gloria, nos conectamos con la mirada media nublada de lágrimas que luchan por no ser descubiertas. Me fui al baño cuando comenzaron a jugar al gallito, respiré tranquilo, sentí que te divertías.

Y llegó la hora de tu Bus. Tratamos de explicar sin mucho éxito, por cierto. Él nos abrazó mucho, o al menos lo sentí así…
Quiso ir de copas con nosotros. ¡Qué difícil, Yo también quería!
Lo dejamos confuso y melancólico, achicándose en el retrovisor.

Ya en Concepción nos bajamos para despedirnos, para abrazarnos largamente como asegurando la existencia de aquel extraño mundo, en el que no viven demasiadas palabras para sentirse comunicados y en el que el recuerdo pintado por la memoria lucirá hasta siempre sus Colleras para el papá, Ci-dís, El bote Pituco, Pílsener, torneo de gallitos, Carné de salud mental, y el Espejo con que aún me afeito
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14.9.07

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el Albor



La oquedad de la noche estrecha, sumerge y esconde.Nazco de las veredas, me destierro al pavimento, tropiezo con calles, torres y perros.

Mi sombra coquetea, ondea y se alarga cuando no la miro.Un hilo de voz surca el cableado, perfuma la oscuridad, escucha y me alienta.Miles de luces flotan conmigo, sostengo el destello lo más que puedo.

Los pasos se aprietan, el pulso murmura, frío en la búsqueda y rapidez en el andar…


...Cuándo fue la última vez que me sentí libre?


Persigo al movimiento, lubrico los segundos, el piso tiembla y me abandona, mi sombra ya no parece seguirme…

...Cuándo fue la última vez que mire al cielo?


Me veo vivo y vuelvo. Sobre el horizonte asoma una presencia…

...Cuándo fue la última vez que miré directo a los ojos?


El cielo resplandece de arrebol que se ha vuelto llovizna para difundir en mil direcciones. Calor, silencio, intensidad e inmensidad. Tanto amor… Creo, uno, repliego y renazco…


… Cuándo fue la última vez que nací?


El mundo amanece de un eclipse de luna. En vuelo constriño el sentido de la partícula y el todo. Destilo la convexidad por donde transfunde la infinitud. Brota un albor.…


Cuándo fue la última vez que me reconocí?










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Hoy atardeció sin completar

Con Sol dorado y matices de Divinidad

Con cadencia de olas mansas y trinares de cobijo

Con aromas a humo de fuegos lejanos y extintos

Y con una brisa marina suave que fue descubriendo la falta de tu presencia

que me invento para llenar mi atardecer fragmentario

que luchó por ser perfecto…



















Los terneros de Raq'Co


Fijamos las miradas los unos en los otros.
Expelidos de las líneas del tiempo, envueltos por el silencio,
entumeciéndonos de inmovilidad que se infiltra cruzando las venas en invisibles reflejos de la escarcha que nos circunda.
Pendemos juntos como pesadas cuentas en un gran rosario de cristal sin principio ni final. Enfrentados y contiguos pero distantes en polaridad.
Aguantamos la respiración que vaporiza las siluetas sellando el calambre que va purificando desde la cabeza hasta los cuartos traseros.
Las manchas de los demás se diluyen en lagunas informes de precaria estabilidad en el dibujo y el color, van de negro a gris a blanco y de vuelta…
El sol nos acaricia con estupor centellante, suaviza la agitación de las hierbas replegándose fuera de nuestra mirada que se desdibuja en fugaces espejismos irisados, opalescentes, sagrados.
El sentido del equilibrio se desvanece con la suave brisa, destellando en sólo una gran paz que atesoramos secretamente para ti.
Aguardamos en éxtasis, a la espera de algo grande que está por ocurrir…
Llegas y te das cuenta que esperábamos por ti todo este tiempo.
Te buscábamos con la conjunción, con la hermandad.
Te presentíamos con la unidad y con la sintonía que evocábamos desde el día en que naciste.


Éste es tu regalo…
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Te veo desde la oscuridad otra vez,
sentado en mi rincón, repitiendo el rito primigenio que aún me empeño en conservar,

protegido de ti, de tu mirada y de la amenazante cadencia

de tu cuerpo que me impele hacia esa atmósfera que sólo se respira con

voluptuosidad y que rocías sobre el ambiente como las gotas de lluvia que se

ciernen profusas sobre el vidrio de la habitación que nos sirve de templo y
amuleto,



y me pregunto hasta cuándo aguantará sin ceder…

















Nina







-¿Algo para beber?-



Pregunta la mujer apoyada rebosante sobre el mostrador.
Y a mí me da la impresión de que si se comiera una sola albóndiga más le reventarían fácilmente esos ojitos tan henchidos de sustancias glicéridas y colesterificantes.



Mudo me voy con mi temor y mi ensalada con merquén a sentar algo más lejos del zorzal que me la mira con ganas de querer sabroseársela toda para sí (sésamo sobre todo).
Entre tanto verde refractario del parque al mediodía, el agobioso calor instiga a mi pobre mente incoherente y prosaica a volar vagabunda sobre el entorno. Me distrae una bizarra dupla que se acerca con paso cansino a mi banca casi rota. No puedo dejar de preguntarme en qué diablos irá pensando aquel perrito fi-fí que pasea junto a tal señora pirula, ya entrada en años y de pelo color violáceo-amoratado.
-“¿Por qué cresta esta viejuja no me saca la chomba de lana en pleno día cuasi estival, nada menos que en mitad y medio de él?”-
El Sol justo en el cenit y el rojo itálico del chaleco del perrito parece más rabioso y calorificante que una estufa a combustión lenta de esas caras y con el tiraje a todo cuete.
Hay que ser valiente para ser poodle-toy, reflexiono, sobre todo de una veterana que proyecta sus más siniestros y enrulados experimentos capilares en su mini-maqueta-canina. Solidarizo con él, pues yo también, dicho sea de paso,
tengo los míos propios. El Waldo y el o la… eh… Sexo indefinido. ¿Hasta cuándo no sabré cómo nombrarl@?... Intrigante no más. Ceo que hasta disfruta viéndome la cara de duda que debo poner al llamarl@. Ambos son recogidos (o secuestrados) de la calle, con colas batientes de convalescencia post-tiña y de saciedad de hambruna. Ayer el vecino me escupió un ultimátum, pues el o la sexo indef. le ha dado por ir a meterse al lado a jugar con sus gatos. Es pequeñ@ y no tiene problemas para escabullirse por entre el enrejado de madera medio percán que las polillas han terminado de poseer. Dice que se los espanta. Las veces que yo l@ he visto sólo juega con ellos y los trata de imitar sus posiciones y estiramientos que se ven, pa’ qué estar con cuestiones, bastante raras para un(a) perr@.







Ahí uno se da cuenta que las personas no tienen ni el más pálido asomo de tolerancia para con lo diferente. Qué importa si el (la) perrit@ es víctima de un desorden de personalidad?, qué importa si traiciona su genotipia asumiendo ese transvestismo de especies? Primero el vecino deja caer una sopeada insinuación sobre por qué mejor no metía los quiltros en la perrera municipal.
–No- Dije.
Pero él insiste en hacer las de torturador de la DINA dejando la amenaza flotando pesada en el aire como esos cometas de dieciocho conocidos como pavos que rasgan el jardín de colores que los volantines riegan en el azul manto de septiembre.



Ese día me empeñé en martillar, clavetear y tablear todo el perímetro de la casa. Terminé cuando la sentí como Alcatraz.



Al día siguiente el (la) perrti@ no apareció a la hora de cenar y Waldo y sus ojos tristes no supieron qué decir...





























Aníbal Posmo








Aníbal no le hace caso a su papá y enfila en sentido contrario. Y cómo culparlo?
Si yo tuviera (hubiese tenido) un Papá como ese así, medio punk veiteañero, que no parece tener pinta ni de saber cómo lustrarse así mismo, tampoco le haría mucho caso.Aníbal me mira desde los brazos de su progenitor con ojos de víctima-cómplice. Es lo que hay!, me guiña. Te entiendo Aníbal, nos comió el sistema… Pero sin duda tu estrafalario padre tendrá más tolerancia y amplitud contigo. Veremos los resultados en 10 años o más. Ahí nos quiero ver. Cuando las generaciones del playstaychon, del aro en la guata, del cinturón con cadenas y pantalón a medio poto lleguen al poder con sus frutos crecidos, madurando y llegando a la edad del pavo que ya no será tan pavo si no de un sucedáneo algo más sintético. No me lo pierdo.El guardia le entrega la pelota que perdió Aníbal y se da cuenta que el papá bien podría ser el punky borrachín derramado y fermentado fuera de la biblioteca central o estilando hasta la ponchera en la laguna de los patos. Qué ironía pensará Don guardia… Aunque es más probable que sea sólo yo el único huevón pensando en esas huevás.

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