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aaaaaaEL desVELO poetístico-MÍSTICO & perorático-orático DE UN pituco de lo más FLAITE...
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14.9.07




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Te veo desde la oscuridad otra vez,
sentado en mi rincón, repitiendo el rito primigenio que aún me empeño en conservar,

protegido de ti, de tu mirada y de la amenazante cadencia

de tu cuerpo que me impele hacia esa atmósfera que sólo se respira con

voluptuosidad y que rocías sobre el ambiente como las gotas de lluvia que se

ciernen profusas sobre el vidrio de la habitación que nos sirve de templo y
amuleto,



y me pregunto hasta cuándo aguantará sin ceder…

















Nina







-¿Algo para beber?-



Pregunta la mujer apoyada rebosante sobre el mostrador.
Y a mí me da la impresión de que si se comiera una sola albóndiga más le reventarían fácilmente esos ojitos tan henchidos de sustancias glicéridas y colesterificantes.



Mudo me voy con mi temor y mi ensalada con merquén a sentar algo más lejos del zorzal que me la mira con ganas de querer sabroseársela toda para sí (sésamo sobre todo).
Entre tanto verde refractario del parque al mediodía, el agobioso calor instiga a mi pobre mente incoherente y prosaica a volar vagabunda sobre el entorno. Me distrae una bizarra dupla que se acerca con paso cansino a mi banca casi rota. No puedo dejar de preguntarme en qué diablos irá pensando aquel perrito fi-fí que pasea junto a tal señora pirula, ya entrada en años y de pelo color violáceo-amoratado.
-“¿Por qué cresta esta viejuja no me saca la chomba de lana en pleno día cuasi estival, nada menos que en mitad y medio de él?”-
El Sol justo en el cenit y el rojo itálico del chaleco del perrito parece más rabioso y calorificante que una estufa a combustión lenta de esas caras y con el tiraje a todo cuete.
Hay que ser valiente para ser poodle-toy, reflexiono, sobre todo de una veterana que proyecta sus más siniestros y enrulados experimentos capilares en su mini-maqueta-canina. Solidarizo con él, pues yo también, dicho sea de paso,
tengo los míos propios. El Waldo y el o la… eh… Sexo indefinido. ¿Hasta cuándo no sabré cómo nombrarl@?... Intrigante no más. Ceo que hasta disfruta viéndome la cara de duda que debo poner al llamarl@. Ambos son recogidos (o secuestrados) de la calle, con colas batientes de convalescencia post-tiña y de saciedad de hambruna. Ayer el vecino me escupió un ultimátum, pues el o la sexo indef. le ha dado por ir a meterse al lado a jugar con sus gatos. Es pequeñ@ y no tiene problemas para escabullirse por entre el enrejado de madera medio percán que las polillas han terminado de poseer. Dice que se los espanta. Las veces que yo l@ he visto sólo juega con ellos y los trata de imitar sus posiciones y estiramientos que se ven, pa’ qué estar con cuestiones, bastante raras para un(a) perr@.







Ahí uno se da cuenta que las personas no tienen ni el más pálido asomo de tolerancia para con lo diferente. Qué importa si el (la) perrit@ es víctima de un desorden de personalidad?, qué importa si traiciona su genotipia asumiendo ese transvestismo de especies? Primero el vecino deja caer una sopeada insinuación sobre por qué mejor no metía los quiltros en la perrera municipal.
–No- Dije.
Pero él insiste en hacer las de torturador de la DINA dejando la amenaza flotando pesada en el aire como esos cometas de dieciocho conocidos como pavos que rasgan el jardín de colores que los volantines riegan en el azul manto de septiembre.



Ese día me empeñé en martillar, clavetear y tablear todo el perímetro de la casa. Terminé cuando la sentí como Alcatraz.



Al día siguiente el (la) perrti@ no apareció a la hora de cenar y Waldo y sus ojos tristes no supieron qué decir...





























Aníbal Posmo








Aníbal no le hace caso a su papá y enfila en sentido contrario. Y cómo culparlo?
Si yo tuviera (hubiese tenido) un Papá como ese así, medio punk veiteañero, que no parece tener pinta ni de saber cómo lustrarse así mismo, tampoco le haría mucho caso.Aníbal me mira desde los brazos de su progenitor con ojos de víctima-cómplice. Es lo que hay!, me guiña. Te entiendo Aníbal, nos comió el sistema… Pero sin duda tu estrafalario padre tendrá más tolerancia y amplitud contigo. Veremos los resultados en 10 años o más. Ahí nos quiero ver. Cuando las generaciones del playstaychon, del aro en la guata, del cinturón con cadenas y pantalón a medio poto lleguen al poder con sus frutos crecidos, madurando y llegando a la edad del pavo que ya no será tan pavo si no de un sucedáneo algo más sintético. No me lo pierdo.El guardia le entrega la pelota que perdió Aníbal y se da cuenta que el papá bien podría ser el punky borrachín derramado y fermentado fuera de la biblioteca central o estilando hasta la ponchera en la laguna de los patos. Qué ironía pensará Don guardia… Aunque es más probable que sea sólo yo el único huevón pensando en esas huevás.

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