
Te comprimí así de pequeño en la distancia de la ceguera desde la que hoy te veo,
relegado a la acritud de mi empeño porque orbitaras eternamente en la latencia de mis lágrimas, otras lágrimas.
Entre las sombras de los mezquinos pliegues a los que mi memoria te marginó, me detengo.
Perdono y te dejo ir, libre de existir o de extinguirte
a salvo ya, del aciago impulso con que alguna vez te atraje,
con la misma recurrencia con que te repelí
Reciclo mi llanto para que ya no te moje
que ya no te alcance el ímpetu ni la violencia de mis besos
o la tiranía con que mi deseo alguna vez te sometió
Lucho porque suspires aliviado, porque te absorte el entusiasmo o la pena,
por que te envejezca el soplo del tiempo sin la amargura de sentir que la vida te llevó tan sólo a la apoplejía que te contrajo hasta disolverte y salpicarte a tan furiosa inconclusión
Hoy renace mi visión y te la regalo para que existas,ames y rías desde el peor de mis olvidos, desde el mejor de mis perdones....
.
.
.
.
.
.
.
.
