
Papá:
Nos despertaron al alba después del día del padre para anunciarnos tu gran salto a la eternidad
Mientras me vestía recuerdo haberte reprochado el no abandonar tu singular sentido del humor ni siquiera en el día de tu partida...
Lo que siguió fue una madrugada de imágenes en distorsión en la que pudimos encontrarmos un espacio para orar y de alguna forma sentir que te acompañábamos en el nuevo rumbo que tomabas. Enmarcada en la ventana, iluminaba una gran luna naranjo incandescente... puedo dar fe que fuiste tú...
La vida y quizás tú también, quiso que estuviésemos siempre acompañados. Gracias por encargarse de lo concreto, en especial a Ingrid y Mario. A Agustín, Ricardo, Sonia y Pamela por regalarnos un rostro de humanidad cuando todo me pareció demasiado frío e impersonal. Gracias a mi pequeño hermano Benjamín a quien en vida cariñosamente llamaste: "El niño de los sueños" y en el que yo encuentro cada día a mi maestro espiritual. Sin el cual posiblemente yo no estaría hoy aquí entre ustedes. Gracias a todos por vivir esto juntos, pues he aprendido que no hay mejores ni peores formas de llevar el dolor, tan sólo diferentes y que todas importan y aportan siempre que signifiquen el seguir adelante con nuestras vidas.
Y Gracias, muchas gracias a ti, Viejo... Porque ahora que te fuiste no te idealizo ni satanizo. La balanza del juicio a mí no me acomoda ni pertenece, fuiste simplemente un humano, y desde lo más profundo de lo humano agradezco la forma en que me amaste y todo lo que estuvo en tus manos entregarme.
Me enseñaste a cuestionarlo todo, a no conformarme nunca y a no temer mis propias excentricidades. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que lo aprendí todo al pie de la letra y del mejor maestro. A ti te debo también el que hoy pueda mirarme al espejo como un hombre del cual puedo sentirme orgulloso. Como el día en que me llamaste sólo para decir que estabas contento porque creías que yo había alcanzado a ser un mejor hombre que tú. Viejo, justo ese día, fuiste el mejor padre del mundo y esas palabras las llevaré muy dentro hasta el día en que deje este mundo.
Lamento en el alma el que hayas dejado temprano a mis hermanas, sobre todo a Blanquita y todos aquellos proyectos sin concluir, que te vayas dejando más preguntas que respuestas en el corazón de los que quedamos... Algunos con más o menos certezas de que tu Espíritu se ha ido finalmente a fundir con la Unidad de donde originalmente provenías y cuya potencia nos guía a pensar que tu vida pueda aún ser saldada por quienes podemos concretar tus sueños, disfrutar cada precioso instante de la vida en una forma que quizás tú no te permitiste, o encantarse con la mirada atenta e inteligente de la adorable Blanquita... Tu misma mirada en tiempos de mayor candidez...
Sean éstas y no otras las formas de seguir queriéndote...
Y tu viejo, tú sé libre de continuar tu ruta,
libre de nuestros egoísmos que quieran retenerte,
que te acoja tu madre es su abrazo,
que te albergue la Paz y la Infinitud.
Nosotros desde aquí guiñaremos al firmamento, desde la esperanza de que algún día, cuanto sea nuestro plazo, compartiremos en una dimensión libre de egos, condiciones o abandonos... Y donde la soberbia origine humildad, la evasión reconocimiento, el rechazo aceptación...
Desde allí por favor irradia Luz y Verdad, para que no sea necesario que dejemos este mundo de la materia para acercarnos cada vez un poco más, al hondo significado del mensaje que vivimos hoy gracias a ti y que resultó la despedida que en vida no te pude dar...
(Discurso de tu entierro
Cementerio nº 1 Talcahuano
a 3 días del Invierno dosmil 8)
