aaaaaaa
aaa
…
xxxxxxxxLa Carretera.
Tu pelo se revuelve desordenado contra el vidrio de la ventana que te sostiene y acaricia, despreocupadamente aunque tan conciente de la seducción con la que me sometes. Tu cabeza pende mágicamente de tu cuello de terciopelo, con tus ojos perdiéndose a la distancia de los paisajes que van desapareciendo velozmente a tu costado. Poco a poco los reflejos de los últimos rayos de sol van rastreando tu silueta y cada cierto trecho se me antoja llamarte sólo para que te vuelvas, sólo para oírte y sentir que ya no te escabulles por entre aquellas dimensiones a las que no me está permitido entrar sin tocar antes a la tensión existente entre tu piel y esta carretera sin nombre que no sabe hacia dónde te llevará...
Tu pelo se revuelve desordenado contra el vidrio de la ventana que te sostiene y acaricia, despreocupadamente aunque tan conciente de la seducción con la que me sometes. Tu cabeza pende mágicamente de tu cuello de terciopelo, con tus ojos perdiéndose a la distancia de los paisajes que van desapareciendo velozmente a tu costado. Poco a poco los reflejos de los últimos rayos de sol van rastreando tu silueta y cada cierto trecho se me antoja llamarte sólo para que te vuelvas, sólo para oírte y sentir que ya no te escabulles por entre aquellas dimensiones a las que no me está permitido entrar sin tocar antes a la tensión existente entre tu piel y esta carretera sin nombre que no sabe hacia dónde te llevará...
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